
Los bajos precios de la leche, la falta de tiempo libre o las inversiones continuas en maquinaria e instalaciones que endeudan a las ganaderías son quejas recurrentes en las personas que trabajan en el sector. Sin embargo, tal y como dijo Albert Einstein en una de las frases que se le atribuyen: “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo”.
Esta reflexión también la debió de hacer Xosé García Freire, un joven ganadero del ayuntamiento lucense de Pantón. Su ganadería, Casa da Fonte, no tiene establo, cuenta con tiempo libre y además con apenas 30 vacas en ordeño consigue generar 3 salarios. Y por si fuera poco, se le nota muy satisfecho con el trabajo que hace. Nos cuenta cómo lo consigue. Una pista: define sus vacas como “segadoras autopropulsadas que trabajan con el mínimo coste y con el máximo rendimiento”. Y algo muy importante, habla siempre de “nosotros”, incluyendo a sus dos trabajadores, a los que considera parte clave del éxito de su empresa.
La explotación está certificada por el Craega y produce en ecológico
“Mis padres tenían una pequeña granja de vacuno de leche y desde pequeño me crié en medio de animales y siempre me tiró esto. Por eso, fui a estudiar Ingeniería Agrónoma a Lugo, y no pensé ya en buscar trabajo en otra cosa al rematar los estudios. En febrero de 2011 me incorporé y cogí el relevo a mis padres”, cuenta.
Lo suyo fue, pues, vocacional, pero su mérito está, quizás, en convertir el pasado en modernidad, porque muchas veces innovar no significa más que adaptar técnicas tradicionales a los modos de hoy.
Transformar para crear valor

Venden su leche pasteurizada y elaboran queso, yogures y mantequilla
La parte principal del proyecto de Casa da Fonte, ubicada en el lugar de Mañente, es la explotación lechera que Xosé heredó de su padre, y, a partir de la producción de las vacas, elaboran y venden leche pasteurizada, yogures, quesos y mantequilla. En total, procesan unos 1.500 litros de leche a la semana de promedio, de los que unos 800 van para leche fresca pasteurizada y el resto para quesos, yogures y mantequilla.
“Al transformar le das más valor añadido a la leche y generas más puestos de trabajo”
El 1 de febrero de este año Xosé cumplió una década al frente de la explotación. Aún recuerda aquel momento porque la primera decisión que tomó en la granja fue a echar las vacas fuera del establo y aquel establo es hoy el taller donde elaboran sus productos derivados de la leche. De este modo ha logrado valorizar la producción y crear cuatro puestos de trabajo.
Aquel establo del que salieron las vacas hace 10 años para no volver es hoy el taller donde elaboran sus derivados lácteos
“El objetivo que me planteé con este tipo de granja era poder tener tiempo libre, tener el control sobre mis productos, el precio al que los vendo y a quien se los vendo, y también mantener las condiciones del medioambiente del entorno en buen estado, de forma que esto haya sido sostenible”, resume Xosé.
Comercialización directa
Para dar salida a sus productos, en Casa da Fonte apuestan por la venta directa al consumidor y por la comercialización en pequeñas tiendas de proximidad o de productos ecológicos. “Tenemos un puesto de venta en la propia granja y después llevamos a restaurantes y a tiendas de los pueblos de alrededor, así como a otras villas y ciudades de Galicia, como Monforte u Ourense. En esos establecimientos el propietario sabe explicar al consumidor cómo es nuestro producto y cómo trabajamos”, destacan. Hasta la llegada del coronavirus también recibían en la explotación a grupos de escolares y otro tipo de visitas a las que les mostraban su manera de trabajar y les daban a probar la leche, el queso o los yogures.
“Las vacas pastan en praderas naturales y eso hace que nuestra leche cambie a lo largo del año. Hay que volver a acostumbrar al consumidor a los sabores naturales”
La alimentación de los animales, a base de pasto y productos naturales, sirve a esta ganadería para diferenciar sus productos. “Nuestras vacas están siempre en el exterior, pastando al aire libre, y nuestras fincas son de pradera natural, con lo cual tienen mucha diversidad de especies y eso le da muchos matices diferentes a la leche, de olor, sabor y color a lo largo del año porque las especies de las praderas van cambiando con cada estación. A mucha gente le sorprenden esos cambios porque el consumidor ya se ha habituado a un producto estandarizado e industrial que se vende en los supermercados, que es idéntico a lo largo de todo el año. Hay que volver a acostumbrar al consumidor a los sabores naturales”, defiende. Los porcentajes de sólidos también varían, pero la mezcla de razas garantiza que haya siempre unos niveles idóneos para hacer quesos o yogures.
Un sistema de produción multifuncional

Los cerdos son alimentados con produtos de la huerta y con el suero de la leche tras hacer los quesos
Pero en Casa da Fonte apostaron también por diversificar las producciones a través de la avicultura artesanal, con unas 90 gallinas, entre pollas y gallinas en producción, que alimentan con la huerta de la casa, con lo que cogen en la finca y con cereal ecológico. Luego venden los huevos y también los pollos cebados.
Y, de manera complementaria, también crían cerdos al aire libre, que se alimentan tanto de los productos de la huerta, como del suero de la quesería y de lo que cogen en el monte. “Aprovechamos tanto el suero de los quesos y los yogures y la leche que pasan la fecha de consumo preferente para alimento para los cochinos, así como los restos de la huerta y cereal ecológico, además del pastoreo que hacen ellos en las fincas y las bellotas que cogen”, detalla Xosé.
Los distintos tipos de ganado producen una simbiosis que les permite mejorar las praderas
“La idea que tenemos es que haya diversidad. Creo que la diversificación debería ser fundamental en las granjas y, de hecho, si uno viaja por otros países de Europa es habitual que una ganadería de vacuno de leche también produzca cereal y huerta, por ejemplo. Claro está que supone más trabajo, pero también es incuestionable que al diversificar estás más protegido frente a las crisis de precios”, razona Xosé.

Las gallinas van rotando por las praderas, aprovechando el pasto y los insectos y acabando de fertilizar
La multifuncionalidade que buscan en las producciones también tiene beneficios a otros niveles. “Estamos comprobando que diversificar el tipo de ganado introduciendo otras especies mejora el aprovechamiento de las praderas. Los cerdos, por ejemplo, los empleamos sobre todo para fincas con arbolado o sin aprovechamiento real para el ganado. Permite limpiar los montes y sacar rentabilidad. También hacemos uso de ellos para renovar fincas parcialmente para praderas, pues es un animal que deja la tierra removida y abonada, para posteriormente realizar la siembra y no tener que arar”, explica.
Tras las vacas van las gallinas, completando de este modo la rotación antes del descanso para el rebrote de la pradera. Los gallineros también son móviles y van cambiándolos de zona en el prado todos los días
Algo semejante ocurre con las gallinas, que van rotando por las praderas a medida que van saliendo de ellas las vacas. Para eso cuentan con gallineros móviles que van cambiando de sitio todos los días a medida que las aves van agotando la parcela en la que están. De este modo disponen de alimento (hierba e insectos), fertilizan mejor y más repartido y no contraen enfermedades por estar en contacto con los excrementos y las bacterias que en ellos se generan. Xosé fue perfeccionando el método a base de experimentar.
Pastoreo día y noche

Las vacas están las 24 horas del día pastando, lo que requiere una base territorial amplia. “Estaremos utilizando unas 65 hectáreas, una buena parte fincas abandonadas que vamos cogiendo. En estos caso, primero hacemos un pase con las novillas y con las vacas secas, y luego rozamos. A continuación, dejamos que se regenere para crear pasto natural y si es preciso hacemos alguna siembra superficial. Intentamos siempre no levantar los suelos”, indica Xosé.
El abonado de las praderas sólo se realiza con las heces y con la orina que directamente excretan las vacas
En esta zona del sur de Lugo los veranos son bastante secos e inviernos más duros que en otras zonas productoras de leche de Galicia, por lo que la disposición de pasto en determinadas épocas del año es menor. Esto lo solucionan aumentando la base territorial y bajando la carga ganadera para ser autosuficientes en forrajes y suplementando en las épocas de escasez. “Trabajamos sobre todo con hierba seca para los momentos de falta de pasto y suplementamos los forrajes y el pasto con un promedio de 1 kilo de pienso ecológico por animal y día”, detalla Xosé.
“El cemento y los hierros no es lo que deja beneficio en una ganadería”
Así, al estar el ganado todo el tiempo fuera, no precisan tener establo. “Intentamos tener el mínimo hierro y cemento posibles porque lo único que te generan son amortizaciones y gastos y no es lo que te deja beneficios en la granja”, concluye Xosé. Cuentan en total con 85 hectáreas de superficie certificadas por el Craega y esperan seguir incrementándola.
Apuesta por los cruces

Hacen rotaciones de cuatro razas: frisona, montbeliard, jersey y roja sueca
Partiendo de la raza hosltein, la que había en la explotación cuando Xosé se incorporó, fueron cambiando el tipo de ganado, en busca de animales más rústicos y resistentes y que se adaptaran mejor al sistema de alimentación que emplean.
“Buscamos animales que se adapten muy bien a la producción en base a pastos, a vivir fuera, que tengan muy buena fertilidad, que duren muchos años y con buenas calidades de la leche. En definitiva, una vaca muy funcional que aproveche bien los pastos y que no dé problemas”, cuenta Xosé. Están haciendo cruces con 4 razas: frisón, montbeliarde, jersey y rubia sueca buscando que cada una aporte sus aspectos positivos.
“El veterinario aquí prácticamente no viene a nada, excepto que haya algún problema con algún parto, pero eso también pasa muy pocas veces”
La ganadería cuenta con semental propio y hacen agrupamiento de partos: la mitad en primavera y la otra mitad en otoño, para garantizar el suministro de leche al cliente durante todo el año. “En un mes y medio metemos el toro en el lote e intentamos que queden preñadas”, explican.
Al pasarse a la monta natural mejoraron los índices reproductivos y la tasa de fertilidad. Cada pocos años sustituyen los toros, cambiando de este modo de raza en las inseminaciones y evitando problemas de consanguinidad. Emplean siempre los sementales de a dos, uno para las vacas adultas y otro para las novillas, es decir, ciclos rotatorios de montbeliard y frisón (para las multíparas) y rubio sueco y jersey (para las primerizas), en este caso siguiendo criterios de facilidad de parto.
Sistema de ordeño móvil

La rutina diaria en esta explotación comienza con el ordeño a las 8 de la mañana. Tiene lugar en una sala de ordeño portátil que llevan hasta las fincas enganchada al tractor. Ordeñar directamente en el prado era la única manera que tenían de poder aprovechar la totalidad de las fincas para pasto, ya que de otro modo la distancia inviabilizaría llevar y traer el ganado todos los días para ordeñarlo en aquellas más alejadas del establo. La superficie está dispersa, en un radio de unos 4 kilómetros y muchas de las praderas eran antes monte que fueron domesticando a base de ir introduciendo los animales.
“Con este tipo de granja la idea era tener tiempo libre, controlar el precio de venta y respetar el medio”
También por el tipo de manejo, no buscan animales de alta producción, con los que no sería viable realizar un único ordeño diario. “Son vacas de baja producción que están en torno a los 16 litros por vaca y día en un sólo ordeño y alimentando las crías con leche”, cuentan. Este ordeño único permite que las vacas duren más, que aumenten las calidades y que ellos también tengan más calidad de vida y cuenten con las tardes libres para elaborar y distribuir sus productos.
Xosé compró el ordeñamóvil en Lituania, donde los emplean, igual que en las Azores o en otras zonas de Europa, como por ejemplo en los Alpes, para ordeñar el ganado en los prados de montaña durante los meses del verano. La monoordeñadora reduce el desgaste del ganado y evita tener que recurrir al pienso para mantener la masa corporal de los animales.
Las vacas de Casa da Fonte producen 16 litros de leche comiendo sólo un kilo diario de pienso
Las vacas de Casa da Fonte dan 16 litros de leche comiendo sólo un kilo diario de pienso. Tienen 75 cabezas en total, de las que 30 son vacas en producción y, en conjunto, producen unos 450 litros de leche al día que, una vez envasados o transformados en quesos, yogures y mantequilla acaban en las casas de sus clientes.
